La isla de Rab nos gustó apenas llegamos a ella. Cruzamos con el ferry desde Jablanac a Misnjac y nos dirijimos a su ciudad medieval. Ya que su mar te da ganas de meterte apenas lo ves, eso hicimos. Pasamos la tarde bañándonos y soleándonos justo allí, junto a la iglesia nomás. Eso sí, en las rocas, porque en Croacia las playas de arena escasean. Nos parecía raro ver a la gente entrando a la playa con zapatitos(de buceo, claro) y tomando sol recostados en esterillas.
Comimos bien y barato. La pizza croata es muy buena, tanto que la elegimos varias veces.
Más tarde, nos fuimos a Lopar. La verdad, no se puede opinar de los paisajes sin ser reiterativo, ya que todos son preciosos naturalmente. Pero en Lopar, hay mucha gente. Cantidades innumerables de familias con niños pequeños, que copan las playas (y eso que son anchas) y hacen castillos de arena casi negra. El camping "paraíso" (así se llama esta playa a la que me refería) tiene acceso a esta playa y en pleno agosto europeo, ya se imaginan lo que esto quiere decir.
Así que nos fuimos a buscar un SOBE (habitación) en casa de familia. Y la verdad, estamos felices de que exista esta opción.
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