Croacia: El país de la lavanda

martes, 7 de septiembre de 2010

Las SOBE

SOBE significa "habitaciones" en croata. Esta alternativa de alojamiento está entre las mejores cosas que nos pasaron en las vacaciones. Te permiten dormir bien, en lugares decentes, limpios y bien equipados y sobre todo, muy baratos. Lo que hace la experiencia aún más interesante, es que se comparten momentos con los propietarios, que balbuceando un poco de inglés un poco de italiano (o alemán) se hacen entender y querer.
Con quien más tuvimos contacto fue con Maritza, una anfitriona croata fanática de la limpieza, que nos convidó un licor casero extra-fuerte que bebimos con gusto junto a ella y una pareja italiana en el jardín de su casa, en la cálida noche de verano.

A la mayoría de estos lugares se llega preguntando. Hay carteles que indican SOBE (son totalmente legales y regulados). Así que uno puede llamar a la puerta, o dar con ellos mientras toman aire en el portal de la casa (o en verdad lo que esperan es que un potencial inquilino aparezca, qué más da). A veces llegábamos a algunos por preguntar a alguien, y este te presentaba a un amigo, que te presentaba a un conocido y este te alojaba en su casa. Y qué lindas casas. Había hasta apartamentos, con cocina y balcón, con vistas al mar. Por sólo 15€/20€ por persona la noche (nunca pagamos más de eso).
Camino de los lagos de Plitvice, paramos por la noche en una casa muy muy linda, donde al día siguiente nos sirvieron el desayuno en el jardín: pan casero, queso, jamón ahumado, mermeladas y hasta néctar casero de manzana (delicia). Eso sí, ojo que las abejas croatas gustan mucho del jamón dálmata y se lo devoran (en serio).

Isla de Rab

La isla de Rab nos gustó apenas llegamos a ella. Cruzamos con el ferry desde Jablanac a Misnjac y nos dirijimos a su ciudad medieval. Ya que su mar te da ganas de meterte apenas lo ves, eso hicimos. Pasamos la tarde bañándonos y soleándonos justo allí, junto a la iglesia nomás. Eso sí, en las rocas, porque en Croacia las playas de arena escasean. Nos parecía raro ver a la gente entrando a la playa con zapatitos(de buceo, claro) y tomando sol recostados en esterillas.
Comimos bien y barato. La pizza croata es muy buena, tanto que la elegimos varias veces.
Más tarde, nos fuimos a Lopar. La verdad, no se puede opinar de los paisajes sin ser reiterativo, ya que todos son preciosos naturalmente. Pero en Lopar, hay mucha gente. Cantidades innumerables de familias con niños pequeños, que copan las playas (y eso que son anchas) y hacen castillos de arena casi negra. El camping "paraíso" (así se llama esta playa a la que me refería) tiene acceso a esta playa y en pleno agosto europeo, ya se imaginan lo que esto quiere decir.
Así que nos fuimos a buscar un SOBE (habitación) en casa de familia. Y la verdad, estamos felices de que exista esta opción.

Lagos de Plitvice

Estos lagos turquesas son parte del Parque Nacional de Plitvice, y son de una belleza inmesurable, por eso, merecen el título de esta entrada.
Lo malo -para nosotros, pero bueno para los lagos- es que uno no se puede meter. Las ganas que da bañarse en esos lagos, más que por el calor, por su color, es impresionante.
Elegimos la ruta media-larga, según el mapa y según indicaciones de Ro, porque en cuanto a mí respecta, me "mando" por el primer camino que encuentre, sea en un Parque Nacional como en el Palacio del Diocleciano, a tal punto que entro pero no me importa (según dice él) si no puedo salir.
El Parque implica una larga caminata de unas 5-7 horas, acompañada de un viajecito en barco, que atraviesa el Veliko Jezero (Lago Mayor) y un paseo en un mini bus (al que llaman tren) que se agradece para volver al punto de partida.
En este parque se encuentran variedades preciosas de vegetación (hayas, abetos,pinos) formando un espeso bosque donde habitan osos, lobos y un gran surtido de aves.
Las cascadas son también admirables. Nos quedamos con las ganas de chapuzar en alguna, cosa que en este parque no se puede hacer, pero que para el que tenga en mente visitar Croacia, el dato es que en las cascadas y lagos del Parque Nacional de Krk sí se puede y en los lagos de Mljet (aunque tienen menos gracia) también.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Trieste y Pirán

Parece como si Eslovenia nos hubiera hechizado y después de pasar por la majestuosa Trieste en Italia, volvimos al país eslavo para conocer Pirán, ciudad medieval de la Istria eslovena.

El comienzo del viaje: Liubliana


Nuestro viaje a Croacia comenzó con una pasada por un país vecino y también ex-Yugoslavo: Eslovenia. Nos recibió su bellísima capital, Liubliana, por la que pasamos un día y una noche. Allí alquilamos el coche que nos llevó a recorrer la que ahora es nuestra queridísima amiga: Croacia.

Liubliana es una ciudad vibrante y con mucho encanto. Sus bares, callecitas, su arquitectura, su río Liublianica y sus preciosos puentes. Conocida como la ciudad del dragón según una leyenda griega.

El hostel en el que nos quedamos estaba ahí, junto al río, al lado de sus puentes.
Se respira un ambiente energético pero a la vez tranquilo en Liubliana.

Después de recorrer sus calles y esperar con ansias un concierto de jazz callejero que no comenzaba, nos animamos a subir al castillo, donde dimos con una función de cinema a la fresca. Subimos y bajamos. Volvimos a subir después de cenar un típico guiso de pollo. La peli: Alicia en el país de las maravillas, no nos gustó. Ojalá hubiera sido la versión original animada o la de *******. Igual le daba ese toque especial a la romántica noche de luna llena.