
Nuestro viaje a Croacia comenzó con una pasada por un país vecino y también ex-Yugoslavo: Eslovenia. Nos recibió su bellísima capital, Liubliana, por la que pasamos un día y una noche. Allí alquilamos el coche que nos llevó a recorrer la que ahora es nuestra queridísima amiga: Croacia.
Liubliana es una ciudad vibrante y con mucho encanto. Sus bares, callecitas, su arquitectura, su río Liublianica y sus preciosos puentes. Conocida como la ciudad del dragón según una leyenda griega.
El hostel en el que nos quedamos estaba ahí, junto al río, al lado de sus puentes.
Se respira un ambiente energético pero a la vez tranquilo en Liubliana.
Después de recorrer sus calles y esperar con ansias un concierto de jazz callejero que no comenzaba, nos animamos a subir al castillo, donde dimos con una función de cinema a la fresca. Subimos y bajamos. Volvimos a subir después de cenar un típico guiso de pollo. La peli: Alicia en el país de las maravillas, no nos gustó. Ojalá hubiera sido la versión original animada o la de *******. Igual le daba ese toque especial a la romántica noche de luna llena.
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